Las manchas de humedad en el aluminio son un problema tanto para empresas como para hogares. Con la disminución de la temperatura, y otros factores que veremos a continuación, comenzarán a surgir sobre el material puntos de diferentes tamaños con tonalidades cafés, blancas o negras.
Es cierto que estas no tienen un efecto en la mecánica del aluminio ni sus componentes, pero estéticamente son poco agradables. Producen poca confianza, lo que termina es su desecho. Cuando se trata de la venta de este elemento, la aparición de las manchas pueden disminuir los ingresos, ya que las personas no querrán adquirirlas.
Es un tema relevante para todos aquellos que trabajan o usan el aluminio, por esta razón, en Acuasec hemos decidido ampliar tu información sobre este tema. De modo que puedas conocer las razones por las cuales se manifiestan las manchas de humedad en el aluminio, y cómo evitarlas.
La condensación y su relación con las manchas de humedad en el aluminio
Comenzamos con uno de los principales culpables del surgimiento de las manchas en el aluminio. La condensación es un fenómeno químico donde los vapores comienzan a volverse líquidos. Para entenderlo primero hay que explicar ciertos aspectos que influyen en el origen de la humedad.
La humedad relativa es la relación entre la cantidad de vapor de agua que posee el aire u atmósfera, y la máxima capacidad que es capaz de tener a una temperatura determinada. Este término normalmente es expresado en forma de porcentaje, y cuando llega al punto de saturación, se le denomina punto de rocío.
Es en este momento donde se produce la condensación. Las gotas de agua aparecerán sobre las superficies, sobre todo en las ventanas. Los rollos de aluminio absorberán estos líquidos, desde la capilaridad hasta el interior. Con el tiempo aparecerán las manchas, que pueden ser desde pequeños puntos, hasta grandes circunferencias.
Generalmente, esto ocurre durante los climas fríos e invernales, cuando la temperatura del ambiente es más baja que la del interior de la fábrica, tienda u hogar. Durante dichas épocas es común encender los calefactores o seguir con las rutinas diarias como cocinar, utilizar la plancha, el horno, la lavadora, etc. Todas estas acciones aumentan la humedad y la aparición de la condensación.

