Acuasec | ¿Qué es una humedad y qué tipos hay?

¿Qué es una humedad y qué tipos hay?

Qué es una humedad y qué tipos hay

¿Qué es una humedad y qué tipos hay?

La humedad es la pesadilla de cualquier propietario. Da igual si tu inmueble es nuevo o viejo, si tienes planes de empezar una reforma, si apenas empiezas a pagar la hipoteca, o si simplemente estás de paso.

Cuando vemos aparecer una mancha de humedad en una pared o el techo, el mundo parece venírsenos encima. ¿Por qué? Pues porque los problemas de humedades llevan solución inmediata. Aquí las dilaciones terminan en asuntos más graves aún.

Así que, si es tu caso, mejor no te agobies, que siempre hay soluciones. Pero tampoco te lo tomes a la ligera. Para empezar voy a explicarte los distintos tipos de humedad. Ya verás que cada uno implica un desperfecto diferente.

Cuando aparece una humedad lo primero es realizar un buen diagnóstico. Determinar la causa, el origen, y la vía para solucionarla. Más allá del evidente dilema estético que estas manchas suponen, está el riesgo que implican.

Desde fallas relacionadas con los cimientos o la estructura, hasta efectos nocivos en tu sistema respiratorio ¿Cuál es tu caso? Pues habrá que analizar varios aspectos. Por eso es importante contratar a un equipo de especialistas en la materia.

Tipos de humedades y sus causas más comunes

Tipos de humedades y sus causas más comunes

Los problemas de humedad de tu vivienda pueden tener un origen en el exterior, relacionado con el tipo de clima. También pueden deberse a la localización de la casa en una zona húmeda, o cerca del mar. Y por último, a temas relacionados con la forma en que se desarrolla la vida cotidiana en el interior.

Tareas tan comunes como lavar, ducharse, o cocinar, pueden estar entre las responsables de tu dilema. Vamos a centrarnos en los tipos de humedad en función de la forma en que aparece el agua.

Humedades por filtración

Estas suelen ser muy comunes. Las encontramos en todas partes. Desde el techo de la casa, hasta el sótano. En muchas ocasiones es bastante sencillo identificarlas. Al menos las más evidentes.

Generalmente el origen de este tipo de filtraciones está en el exterior. Entre las causas más comunes están una impermeabilización deficiente, o el contacto directo con la tierra, como es el caso de habitaciones que den a un montículo, o estén soterradas. También puede pasar que las paredes estén fisuradas.

Como seguro has constatado, en este caso la filtración es más evidente en época de lluvias. Con el tiempo, aparecerán los desconchados en la pared o el techo, y puede que también resulten afectadas las instalaciones eléctricas.

Algunas de las consecuencias más peligrosas de este tipo de humedad son la presencia de materiales de construcción erosionados con el consiguiente peligro para la resistencia estructural, y el riesgo de cortocircuitos e incendios.

La mayoría de las veces empieza por detalles más elementales, como muebles deteriorados. En general la carpintería de madera sufre mucho. Súmale el evidente problema estético que no cesa aunque repintes cada tres meses. Y, llegado el invierno, verás que necesitas más calefacción para alcanzar el confort térmico.

Por supuesto, este problema de humedad puede también tener consecuencias nocivas para tu salud. Desde resfriados habituales, hasta alergias y sangrado nasal por el aumento de la temperatura para combatir el frío. Este último caso se debe al aire seco, que deshidrata las mucosas y vías respiratorias.

Humedad por condensación

Seguramente has visto que las superficies lisas como ventanas o cristales se llenan de gotitas de agua parecidas al rocío. Es habitual en carpintería que da al jardín o balcón, especialmente cuando hay gran contraste de temperaturas entre el ambiente exterior y el interior.

De manera general los problemas de filtración por condensación suelen deberse a una mala ventilación, o a deficiencias en el aislamiento usado en cerramientos y ventanas. Es también posible que una mala ubicación de la calefacción o el aire terminen provocándolo.

A causa de la condensación notarás que las ventanas o superficies acristaladas se cubren de un vaho similar al que resulta si les respiras muy cerca en invierno. Notarás también pequeñas manchas de moho, y la sensación de frío que no cede a pesar de cuánto subas tu calefacción.

Como ya sabes, la aparición de moho en las paredes no solo es molesta sino peligrosa. Más allá del tema del olor penetrante y desagradable que produce, está el asunto de las alergias y las enfermedades respiratorias que provoca.

Humedades por capilaridad

La capilaridad está asociada en general a acumulaciones de agua en el suelo, los muros, o cualquier superficie absorbente. Es comúnmente observada en sótanos, garajes, pisos bajos con jardines, o viviendas construidas muy cerca del manto freático.

En cuanto a elementos constructivos deficientes, puede deberse a una mala impermeabilización del suelo y los cimientos, o a salideros y tuberías rotas.

Habitualmente estas manchas se notan desde el piso hasta aproximadamente un metro de altura. En este punto, y si no usaste una contraproducente solución impermeabilizante, el agua empieza a evaporar o escurrir por las paredes.

Las consecuencias más peligrosas de este tipo de humedad están relacionadas con fallas de cimiento, o corrosión de los aceros y el cemento utilizado. Esto conduce a la pérdida de la capacidad resistente o aislante de tu vivienda.

Por suerte, lo primero que notarás será de orden visual: eflorescencias o acumulaciones de sal en las paredes, y abofamiento en los revoques.

Cómo solucionar los problemas de humedades

¿Cómo solucionar los problemas de humedades?

Puedes emplear algunos remedios temporales para controlar la humedad hasta que los expertos lleguen. Voy a dejarte algunas medidas básicas que puedes poner en marcha de inmediato.

Sin embargo, es vital que contrates personal experto en este tipo de patología de la construcción. Ponerte en manos de aficionados, o tratar de lidiar con el asunto tú mismo puede terminar en una catástrofe.

Para empezar, y hasta que lleguen los especialistas, puedes mejorar la ventilación de tu vivienda. Asegúrate de abrir las ventanas al menos una hora al día si estás en verano, y no llueve. Asegúrate de tener ventilado el cuarto de lavado, o tiende la ropa directamente en el exterior.

Puedes además regular los ritmos de tu vida diaria. Luego de bañarte es necesario que también ventiles la habitación pues el vapor de las duchas se queda en la atmósfera durante mucho tiempo.

Si no tienes extractor de cocina la cosa es más complicada. Evita a toda costa usar muebles o tapices para disimular las manchas de humedad en las paredes. Esto propiciará el crecimiento de hongos.

En general todas las humedades llevan un tratamiento más agresivo. Pero te recomiendo que busques siempre ayuda profesional para aplicar soluciones como la sustitución del revestimiento, la inyección de resina impermeabilizante, el empleo de aislamiento hidrófugo, la electroósmosis, o el uso de higroconvectores.

Problemas de humedades

Conclusiones

Como ves, te di algunos consejos para controlar la humedad. Pero recuerda que son banditas y no una solución a la causa. En Acuasec, ponemos a tu disposición un experimentado equipo de profesionales que sabe cómo resolver tu problema.

Te ofrecemos un diagnóstico gratuito y completo en tiempo récord. Te aseguramos no solo la solución definitiva, sino un presupuesto a prueba de balas.

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